[desde hoy tengo santuario]

me llené de polvo las manos juntando mis cosas… no sabía que tenía tantas!

y después quedó todo en un montón de bolsas arriba del colchón. ahí estaba… mi patrimonio. hasta ese momento no me había dado cuenta que tenía las suficientes cosas como para decir que hacía una «mudanza».

lo bueno:
– puedo hacerme fideos con manteca a las 3:47am
– no necesito auriculares
– puedo dormir arriba de la mesa
– puedo aturdirme en mi silencio

lo malo:
– cuando llego, no hay milanesas
– la ropa no aparece mágicamente planchada sobre la cama
– puedo aturdirme en mi silencio

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